¿El mejor plaguicida tiene seis patas?
Juan Manuel Salazar López y David Santiago en ¿El mejor plaguicida tiene seis patas?, nos presentan cómo el control biológico representa una alternativa sostenible para la agricultura, utilizando enemigos naturales, como crisópidos, coccinélidos y carábidos para el manejo de plagas y la reducción de insumos químicos.
En el área de la agricultura, la sociedad contemporánea tiene un interés creciente en reducir la dependencia a los pesticidas y los riesgos asociados con su uso, con el objetivo de proteger la salud humana y el medio ambiente. Sin embargo, para satisfacer las necesidades especiales del ser humano, se usan comúnmente algunas prácticas agrícolas, como los monocultivos de plantas genéticamente similares o idénticas, el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, el arado del suelo y el despeje de la cobertura vegetal nativa, entre otras. Estas acciones afectan negativamente a las poblaciones de enemigos naturales de los herbívoros, desencadenando problemas de plagas y enfermedades producidas por hongos, bacterias y virus. Estos agentes pueden ser transmitidos por diferentes especies de insectos al alimentarse de las plantas o al entrar en contacto con ellas (Nicholls y Altieri, 1998).

Prácticas comunes de la actualidad: arado del suelo, eliminación de cobertura vegetal, uso de fertilizantes químicos y monocultivos/ Common current practices: soil plowing, removal of vegetation cover, use of chemical fertilizers, and monocultures
Fotografía/Photography: David Santiago
Una de las principales razones para restaurar y mantener la biodiversidad en la agricultura es fortalecer la estabilidad ecológica, mejorando las interacciones entre comunidades de plantas, insectos, hongos y bacterias, propiciando así la autorregulación de la abundancia de organismos indeseables a través de la depredación, el parasitismo y la competencia de espacios. A esto se le llama Control Biológico.
Para lograrlo es necesario modificar y adaptar los métodos actuales de cultivo, integrando prácticas como la rotación de cultivos, el aumento de la diversidad de plantas cultivadas —incorporando especies fijadoras de nitrógeno al suelo—, el mantenimiento de la cobertura vegetal y los llamados corredores biológicos; es decir, áreas no cultivadas donde se conservan plantas nativas de la región y elementos florísticos propios del lugar. Estos últimos brindan refugios, sitios de nidificación y alimento para diversos organismos. Además de funcionar como bancos de crecimiento y corredores naturales, permiten la circulación de artrópodos entre distintos ambientes —incluyendo los cultivos— favoreciendo la presencia de enemigos naturales de insectos fitófagos. De esta forma, se promueve el uso de enemigos naturales para controlar plagas de insectos en lugar de utilizar plaguicidas químicos, o reducir su aplicación (Nicholls y Altieri, 1998).

Corredores biológicos, espacios con diversidad de vegetación nativa que favorece la presencia y acción de enemigos naturales/ Biological corridors, spaces with a diversity of native vegetation that promote the presence and activity of natural enemies.
Fotografía/Photography: Juan M. Salazar
Los insectos son el grupo de organismos más diverso y abundante del planeta, algunas especies destacan por su capacidad como depredadores naturales. De acuerdo con sus hábitos alimenticios se pueden catalogar en dos grupos: los masticadores y los chupadores. Los primeros simplemente mastican y devoran sus presas; por ejemplo, las mariquitas (Coccinellidae) y los escarabajos del suelo (Carabidae). Los segundos poseen aparatos bucales succionadores, con los que extraen los jugos de sus presas; por ejemplo, las chinches asesinas (Reduviidae) y las larvas de crisopa (Chrysopidae) (Nicholls y Altieri, 1998).
En este contexto, las crisopas, insectos del orden de los Neurópteros, son uno de los agentes de control biológico más utilizado para el manejo de plagas que afectan a diversos cultivos. Los adultos de algunas especies son depredadores y complementan su alimentación con polen y néctar de las flores, mientras que las larvas son altamente voraces y se alimentan de una amplia variedad de insectos fitófagos que consumen plantas o sus partes. Entre sus principales presas destacan los pulgones, cochinillas o insectos de cuerpo blando que comúnmente se encuentran sobre el follaje de las plantas (INIFAP, 2024).

La mayoría de los insectos controladores de plagas depositan sus huevos cerca de sus presas. En amarillo, huevos de Coccinélidos (mariquitas o catarinas), cuyas larvas, al eclosionar, se alimentarán de los pulgones presentes en el tallo de la planta/ Most pest-controlling insects lay their eggs near their prey. In yellow, coccinellid eggs (ladybugs or ladybirds), whose larvae, once hatched, will feed on the aphids present on the plant stem.
Fotografía/Photography: David Santiago
Otro grupo de organismos utilizados en programas de control biológico pertenece a la familia Coccinellidae, un grupo de insectos del orden Coleóptera, conocidos comúnmente como catarinas o mariquitas. Esta familia incluye alrededor de 6,000 especies descritas, pertenecientes a 360 géneros y 42 tribus a nivel mundial. En la gran mayoría de las especies, tanto las larvas como los adultos son depredadores y se alimentan de insectos herbívoros como áfidos (Hemiptera: Aphididae), psílidos (Hemiptera: Psyllidae), cóccidos (Hemiptera: Pseudococcidae), larvas de crisomélidos (Coleoptera: Chrysomelidae) y ácaros (Acari: Tetranychidae). Particularmente, los coccinélidos son un grupo de Coleópteros de gran importancia económica por su uso recurrente en el control biológico y su gran capacidad de adaptación a diferentes hábitats (Lara y Col., 2022).

Catarina / Ladybug
Fotografía/Photography: Pexels
Por último, tenemos a la familia Carabidae. Este grupo de escarabajos destaca por ser altamente diverso, se han descrito 39,000 especies, 1,960 géneros y 100 tribus a nivel mundial. Son depredadores generalistas y se alimentan especialmente en la noche. Algunas especies viven en el suelo y trepan el follaje de las plantas para alimentarse. Miden de 8 a 25 mm de largo y son de colores oscuros o metálicos. En América latina, estudios de campo, han reportado que los carábidos tienen el potencial de suprimir poblaciones de plagas. En una investigación realizada en Argentina, en un paisaje agrícola compuesto por fragmentos de bosque y campos de maíz, encontraron que los carábidos y las arañas fueron los depredadores más frecuentes y eficientes, tanto en el borde como en el interior de los fragmentos de bosque (Cividanes, 2021).

Ejemplar de la familia Carabidae, de coloración oscuro, desplazándose sobre la vegetación en busca de alimento/ Specimen of the Carabidae family, with dark coloration, moving through the vegetation in search of food
Fotografía/Photography: David Santiago
La pérdida de biodiversidad de insectos, que son por lejos los animales más abundantes del planeta, augura cambios irremediables e irreversibles en la mayoría de los ecosistemas, debido a las múltiples funciones y al gran aporte de beneficios que estos brindan. Crisópidos, coccinélidos, carábidos y otros enemigos naturales, representan una alternativa eficiente, económicamente viable y ambientalmente responsable para disminuir las pérdidas ocasionadas por organismos fitófagos, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de insumos químicos.

Ejemplar de la familia Carabidae, color metálico, merodeando en el suelo. Son organismos muy activos y ágiles/ Specimen of the Carabidae family, with a metallic coloration, roaming on the ground. They are highly active and agile organisms.
Fotografía/Photography: David Santiago
El uso indiscriminado de plaguicidas continúa siendo una de las principales amenazas para estos aliados naturales. Si bien estos productos ofrecen una solución inmediata frente a las plagas, su aplicación frecuente y, en muchos casos, innecesaria, provoca la eliminación de organismos benéficos, favorece la aparición de resistencia en las plagas, contamina el suelo y el agua, afecta a polinizadores esenciales, compromete la salud humana y la estabilidad de los ecosistemas. La agricultura del futuro no dependerá únicamente de desarrollar moléculas más potentes, sino de comprender y aprovechar los procesos ecológicos que la naturaleza ha perfeccionado durante millones de años. Proteger y fomentar las poblaciones de insectos benéficos no solo representa una estrategia para el manejo sostenible de plagas, sino también una inversión en la resiliencia de los sistemas agrícolas, la conservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Referencias:
- Cividanes, Francisco. “Carabid beetles (Coleoptera: Carabidae) and biological control of agricultural pests in Latin America”. Annals of the Entomological Society of America 114, no.10 (2021): 175-191. (PDF) Carabid beetles (Coleoptera: Carabidae) and biological control of agricultural pests in Latin America
- Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). “Crisopas: enemigos naturales de insectos plaga”. Gobierno de México. Publicado el 11 de noviembre de 2024. Consultado el 06 de julio de 2026. https://www.gob.mx/inifap/articulos/crisopas-enemigos-naturales-de-insectos-plaga
- Lara Luis, Sergio Godínez Cortés, Reyna Ivonne Torres,Eduardo Padron Torres, José Reyes, Felipe González González, Verónica Hernández, Eduardo González Nieto y Hermelindo Hernández. “Coccinélidos (Coleoptera: Coccinellidae) asociados a cítricos del centro-sur de Tamaulipas, México”. Acta zoológica mexicana 38, (2022). https://doi.org/10.21829/azm.2022.3812454
- Nicholls, Clara Inéz y Miguel A. Altier. “ Control Biológico en agroecosistemas mediante el manejo de insectos”. Revista Facultad Nacional de Agronomía Medellín 51, no. 1 (1998): 5-30.
Semblanza autores:
Juan Manuel Salazar López es biólogo, Maestro en Ciencias con especialidad en Biotecnología Vegetal. Se desempeña en el ámbito de la docencia, la investigación y la divulgación científica, con interés en la educación científica, la biotecnología y el desarrollo de estrategias innovadoras para la enseñanza de las ciencias.
David Santiago es biólogo por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se ha desempeñado en la investigación en el área de toxicología, con interés en la biotecnología aplicada en el mejoramiento del medio ambiente y agricultura regenerativa.



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