Casa Shultz: atmósferas de Veracruz en la Ciudad de México

Corazón Copil nos presenta Casa Shultz: atmósferas de Veracruz en la Ciudad de México, un proyecto de intervención desarrollado por el taller Jara, en colaboración con Corazón Copil. La intervención de paisaje destaca por la creación de una atmósfera veracruzana a través de un jardín comestible, de escala doméstica, a partir de un sistema  agroforestal basado en asociaciones vegetales. 

Casa Shultz es una antigua casona con techos altos, patios y estancias generosas que se encuentra en la colonia San Rafael, Ciudad de México. El proyecto de intervención fue comisionado al taller de arquitectura Jara, en colaboración con el taller de paisaje y jardinería Corazón Copil. La misión principal del proyecto consistió en comprender la esencia de la edificación para reconocer su potencial y adecuarla al presente sin perder su carácter atemporal.

Nivel 1 banca/ Level 1 bench
Ilustración/ Illustration: Diego Monterrubio

Planta arquitectónica ambientada/ Landscape architectural floor plan
Ilustración/ Illustration: Corazón Copil

La intervención de paisaje surge del deseo de los habitantes de mantener viva la conexión con su estado natal. Dentro de este contexto, el proyecto se concibió como una intervención capaz de trasladar a sus habitantes hacia una atmósfera veracruzana, recreando dos ecosistemas representativos del estado: la región cálida del Sotavento y las zonas altas del bosque mesófilo de montaña. La propuesta reproduce algunas de las condiciones ambientales propias de dichos paisajes: la abundancia vegetal, la humedad, la diversidad de estratos y la convivencia entre especies de distintas procedencias. 

Vegetación jardín trasero/ Vegetation in the back garden
Fotografía/Photography: Diego Monterrubio

Casa Shultz recrea una atmósfera veracruzana a través de la abundancia vegetal, la humedad, la diversidad de estratos y la convivencia entre especies de distintas procedencias. 

Desde el interior, las hojas filtran la luz, proyectan sombras sobre los muros y modifican la percepción de la casa a lo largo del día. De esta forma, la vegetación se convierte en una estructura viva que acompaña la arquitectura y participa en la experiencia cotidiana de sus habitantes, quienes transitan, tejen sus narrativas y se relacionan con el jardín en una inmersión que ralentiza el ritmo de vida. La intervención del proyecto se abre hacia la calle, recuperando el suelo de la banqueta y dando cobijo, alimento y medicina a los habitantes humanos y no-humanos de la ciudad. 

Jardinera de banqueta/ Sidewalk planter
Fotografía/Photography: Tercus Kuhnsis

En búsqueda de la relación entre cobijo, vegetación y personas, el proyecto se embarcó en la idea de un jardín comestible, de escala doméstica y herencia veracruzana. Bajo esta filosofía, el movimiento y el manejo del jardín se vuelve esencial. El movimiento se entiende como el ciclo en el que se planta, se cosecha y se regresa el producto de las podas al suelo. Por lo tanto, las prácticas de jardinería –desde la plantación, el cuidado y el desarrollo– forman parte esencial del diseño. 

Jardín trasero y celosía/ Back garden and screen
Fotografía/Photography: Diego Monterrubio

Para diseñar este jardín se tomó como referencia un sistema agroforestal llamado bosque comestible. En el cual se generan asociaciones vegetales, donde distintas especies ocupan diversos estratos funcionales. Bajo esta pauta, se sembraron comunidades densas que combinan cubresuelos, herbáceas, arbustos, palmas y árboles. Esta organización permitió aprovechar mejor la luz, conservar la humedad, generar materia orgánica y favorecer procesos de regeneración dentro de un espacio urbano limitado. 

Foto aérea jardín trasero/ Aerial photo of the back garden
Fotografía/Photography: Diego Monterrubio

Entre las especies comestibles destacan el plátano (Musa × paradisiaca), el macal (Xanthosoma sagittifolium), el higo (Ficus carica), el limón (Citrus × limon) y el guayabo (Psidium cattleianum). En cuanto a las especies de uso medicinal, se encuentran el llora sangre (Bocconia arborea), la hierba santa (Pipper auritum) y el muicle (Justicia spicigera). Por otra parte, para acompañar la narrativa veracruzana se incluyeron tres especies de palma camedor: Chamaedorea  elegans, Chamaedorea seifrizii y Chamaedorea tepejilote, así como el caparazón de tortuga (Dioscorea bulbifera), el singonio (Syngonium podophyllum) y las cunas reynas (Spathiphyllum). Este conjunto construye una experiencia envolvente, creando espacios donde los habitantes pueden caminar, descansar, cosechar y observar la transformación del jardín.

Cosecha, patio central/ Harvest, central courtyard
Ilustración/Illustration: Diego Monterrubio


Paleta vegetal/ Plant palette
Ilustración/Illustration: Corazón Copil

Casa Shultz busca consolidar un microclima propio. Entendiendo el jardín como un organismo dinámico; un ecosistema a escala que evoluciona a través de la participación y la dirección interespecies. Este tipo de proyecto forma parte de un ensayo constante en el taller Corazón Copil, para el desarrollo de estrategias que dirijan las prácticas paisajísticas hacia una vocación sustentable y regenerativa dentro de los entornos urbanos. 

Plátano, Bocconia y Hoja santa/ Banana, Bocconia, and Hoja Santa
Fotografía/Photography: Tercus Kuhnsis

Semblanza del equipo:

Corazón Copil es un taller de paisajismo y jardinería que tiene como motivación principal la regeneración y naturación del entorno urbano, a través del diseño ecosistémico y la práctica jardinera interespecie.