El patio de Claude Monet

No me cabe la menor duda a la hora de decidir cuál es mi lugar favorito del mundo entero.Sin pensarlo dos veces, diría que es el patio de Claude Monet en Giverny. Estar ahí es una experiencia simplemente mágica.

Impresionismo significa Monet. Fue él quien logró plasmar con excelencia los objetivos plásticos que perseguía ésta vanguardia: capturar el efecto de la luz a través de pinceladas sueltas y vaporosas. Abrió, junto con sus amigos impresionistas, un nuevo camino para el arte, lejos del Realismo que se exhibía en el Gran Salón de París. Apenas sus ventas se hicieron constantes, lo primero que hizo fue comprar una casa en Giverny, a las afueras de París, en 1890.

Casa de Claude Monet
Fotografía: Salvador Cueva

Y no todos saben, pero Monet no solo tenía una, sino dos pasiones: el arte y la jardinería.

La pequeña casa que compró en Giverny, no dejaría nunca de expandirse. Monet construyó tres ateliers rodeados de un precioso y enorme jardín. Todas las mañanas se levantaba temprano para regar las flores y sembrar nuevas especies exóticas, como la tuberosa originaria de México. También construyó un jardín acuático con un puente estilo japonés.

“Su jardín se convirtió en el motivo principal de su pintura, sobre todo al final de su vida.”

Nenúfares

Nenúfares, 1916

Jardín acuático

¿Y cómo supo unir ambas pasiones en una sola cosa?  Su serie de “Nenúfares” me parece que es sublime, increíble. Monet se embarcaba en un pequeño bote, y navegaba por su jardín acuático, observaba cómo la luz solar se reflejaba en el agua y en las flores.

En esas pinturas, se alejaba cada vez más a la representación tradicional de la naturaleza, eliminando la perspectiva y el horizonte, creando una estética nueva, en las que no solo podemos ver cómo era Giverny, sino que también podemos sentir Giverny.

Pérgola con flores

Puente japones

Puente Japonés 1987-1989