Parque Torzano: un oasis sonoro

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El nombre de Torzano es un acrónimo formado por “tor”, que significa acumulación natural y vertical de piedras; y “zano”, que significa cerro y además forma parte de Altozano.

El desarrollo residencial se proyectó en el margen de una extensión de 12.5 hectáreas de tierra. Nació de la idea de rescatar el socavón originado por la explotación del basalto durante las décadas de los 80s y 90s para convertirlo en un parque de 25,000 m², que ahora es el corazón del fraccionamiento. Cuando el taller de arquitectura Azzequi comenzó el proyecto, insistió en respetar la morfología del terreno, ubicado en la ladera de un cerro escondido. Los trazos que se ejecutaron para diseñar la plaza del parque fueron lineales, ya que las aristas del predio eran agudas y los ángulos cerrados.

Parque Torzano
Fotografía: Oscar Hernández

Se concibió un oasis natural en medio de la urbe, buscando estimular todos los sentidos. Un paisaje sonoro peculiar. El parque está protegido del bullicio exterior por los grandes muros de piedra basáltica, lo que permite percibir una diversidad de sonidos generados por la naturaleza o la interacción del usuario con los materiales. El resultado es una experiencia completa e inesperada con el entorno, a través de la acústica.

Se planeó un programa arquitectónico que tuviera varios usos para los residentes: un gimnasio y juegos infantiles al aire libre, un puente con mirador a 40 m de altura, canchas multiusos y una terraza club. Todas estas amenidades están conectadas por 3,920 metros lineales de andadores, cuyo recorrido permite una inmersión a la serenidad del sonido de los árboles, el canto de las aves y el eco de las piedras.

En el proceso de recuperación de la muralla de piedra se realizó una limpieza detallada a mano, la cual duró aproximadamente dos años; también se reestructuraron los niveles del terreno para evitar estancamientos de agua. Se consideró la reutilización y la adaptación de los residuos para recubrir pisos y muros, e incluso se reubicaron algunas rocas grandes que hacían juego con el diseño del jardín.

Para el proyecto de paisajismo se buscaron tonos monocromáticos, verdes secos que le aportarán profundidad y, que a su vez, contrastarán con los lilas, morados y púrpuras de los arbustos y las plantas de ornato. La gama vegetal que se consideró abarca especies como penisetos, lavandas, fornios, juníperos, enredaderas, entre otras. De igual manera, en el transcurso de los años se ha reforestado el prado con más de 370 árboles que esencialmente aportan frondosidad y espíritu montañoso: jacarandas, álamos y comoros.

Parque Torzano
Fotografía: Oscar Hernández

En los camellones se plantaron fresnos americanos, liquidámbar y arrayanes, los cuales conceden una copa idónea para las vialidades. El objetivo de la elección floral fue observar la transición de las estaciones del año a través de las texturas y temperaturas: de los violetas de la primavera a los rojos y anaranjados del otoño.

El urbanismo del complejo residencial Torzano es un ejemplo de la restitución natural de lo
que fue un predio explotado, intervenido por el hombre, para transformarlo en un espacio verde monumental, enmarcado por impactantes muros de piedras, en donde la vegetación ha creado su propia atmósfera e identidad acústica, que obsequian el vínculo entre el espacio y el usuario. Torzano ofrece un oasis sonoro para vivir en Lagos de Moreno.

Vista nocturna
Fotografía: Jorge Succar

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