Del territorio al oasis: paisaje, ciudad y vida
En entrevista con LANDUUM, Diana Hernández Lugo comparte su experiencia en proyectos de infraestructura verde desde la SEDEMA, en una conversación titulada Del territorio al oasis: paisaje, ciudad y vida. Destaca el potencial del sector público para generar proyectos con impactos duraderos a través de soluciones integrales, vinculantes, con respaldo legal y participación social.
1.- Desde la SEDEMA, ¿cuál ha sido el mayor reto técnico al intentar transformar “espacios residuales” en infraestructura verde funcional dentro de una ciudad tan densa como la CDMX?
El mayor reto técnico ha sido entender y atender la complejidad real de la ciudad: su historia, sus capas ocultas y las decisiones acumuladas que, durante décadas, han ignorado procesos naturales básicos. En una ciudad como la Ciudad de México, pequeñas omisiones —como sellar un suelo o simplemente desviar el agua hacia otro lado— parecen irrelevantes de manera aislada, pero al repetirse sistemáticamente, generan problemas graves, como inundaciones, congestión vial o pérdida de habitabilidad.
El desafío no es solo diseñar, sino volver a la raíz del problema y, desde ahí, proponer soluciones integrales que operen a escala de territorio, como un sistema y no como parches aislados. Esto significa cuestionar prácticas normalizadas, desaprender paradigmas técnicos y aceptar algo importante: si seguimos corrigiendo sin resolver de fondo, los conflictos urbanos se van a perpetuar. Transformar espacios abiertos con infraestructura verde exige pensar en procesos ecológicos, hidrológicos y sociales de manera conjunta, incluso cuando el tiempo o los recursos son limitados.

Río San Buenaventura, río intermitente con crecidas fuertes en época de lluvias. Tlalpan, CDMX/ San Buenaventura, an intermittent river with strong rises during the rainy season. Tlalpan, Mexico City.
Fotografía/Photography: Diana Hernández Lugo
2.- ¿Cómo se logra que un proyecto de paisaje sobreviva a los cambios de administración y se convierta en una política pública a largo plazo (como el Programa Especial de la Red de Infraestructura Verde, Ciudad de México)?
La clave está en que el proyecto sea vinculante, es decir, que esté respaldado por un marco legal sólido que lo convierta en política pública y no en una acción discrecional. Cuando un instrumento queda establecido en la ley y cuenta con mecanismos propios de financiamiento, su permanencia es mucho más viable, aún frente a cambios de administración.
En el caso del Programa Especial de la Red de Infraestructura Verde de la Ciudad de México (PERIVE), una pieza fundamental fue destinar los resarcimientos ambientales, canalizados a través del Fondo Ambiental Público y derivados de las manifestaciones de impacto ambiental. Esto permitió orientar recursos hacia una cartera de proyectos de infraestructura verde en distintos puntos del territorio, dando continuidad y coherencia a las intervenciones.
Pero hay algo igual de importante: que la ciudadanía conozca estos instrumentos. Cuando la sociedad entiende cómo funcionan, puede exigir su continuidad, la correcta implementación y el buen uso. La permanencia de las políticas públicas no depende solo del marco legal y los recursos, sino también de la participación y la vigilancia social sobre el territorio. Y esto, al final, es cosa de todos: autoridades, academia y ciudadanía, cada uno poniendo su parte.

Cartera de proyectos PERIVE, horizonte 2050. Sedema-CDMX/PERIVE project portfolio, 2050 horizont. SEDEMA-CDMX.
Ilustración/ Illustration: Programa Especial de Infraestructura Verde de la Ciudad de México (PERIVE). Sedema
3.- En tu experiencia con distintos proyectos de infraestructura verde, ¿cómo definirías tú un “Oasis Urbano”?
Un oasis urbano es un espacio que, aun en contextos densos o degradados, mantiene o recupera su capacidad de sostener vida, memoria y vínculos comunitarios, convirtiéndose en un soporte ambiental y social para la ciudad. No es solo un espacio físico, sino un espacio de gobernanza: su valor no lo define únicamente la intervención técnica, sino la forma en que se articulan lo ambiental, lo social y lo cultural.
Algo que aprendí trabajando en el sector público es que estos espacios no son excepcionales: existen por toda la ciudad, ya sea como Áreas Naturales Protegidas (ANP), parques, Áreas de Valor Ambiental o, simplemente, como pequeños oasis que muchos ni siquiera saben que existen. Durante mi estancia en el gobierno de la Ciudad de México, tuve la oportunidad de trabajar en sitios como las ANP Sierra de Guadalupe y Sierra de Santa Catarina, Parque Cuitláhuac y Canal Nacional: espacios distintos entre sí, pero que comparten la capacidad de transformar la vida de un lugar en los ámbitos ambiental, social, urbano e incluso económico.
Al final, para mí, es una cuestión de gobernanza más que de diseño: no se impone, se reconoce, se cuida y se potencia. Casi siempre, el sitio ya tiene una historia previa de apropiación social y exigencias ciudadanas. El papel del diseño está en fortalecer esas dinámicas existentes, en lugar de sobreponerse a ellas.
4.- Para la edición 37 de LANDUUM, estamos explorando el concepto de Oasis Urbanos. ¿Cuál crees que es el “oasis” que la Ciudad de México necesita con más urgencia hoy en día?
Es una pregunta compleja. La Ciudad de México, en realidad, está formada por múltiples oasis, muchos de ellos invisibles o poco valorados. Los encontramos en manantiales que conviven con las viviendas; en ríos que se hacen visibles durante la temporada de lluvias; en presas que siguen cumpliendo un papel clave para la biodiversidad; en parques y bosques olvidados; en el suelo de conservación, con sus características particulares en el norte y el sur; e incluso en las plazas antiguas y escondidas del Centro Histórico.
Entonces, más que pensar en un solo oasis, lo que la ciudad necesita es reconocer, proteger y reconectar los que ya existen; entender su valor ecológico y social, y dejar de verlos como espacios vacíos o reservas disponibles para urbanizar.
La urgencia está en cambiar la mirada: entender que estos espacios sostienen a la ciudad, y que cuidarlos es una condición para nuestro futuro. Hoy, desde una perspectiva más amplia a nivel nacional, sigo viendo ese mismo patrón: cada territorio —sea ciudad, sierra o costa— tiene sus propios oasis por descubrir, cuidar y fortalecer.

Manantial que convive con la vivienda. Ampliación Candelaria, Coyoacán, CDMX/ Spring coexisting with housing. Ampliación Candelaria, Coyoacán, Mexico City.
Fotografía/Photography: Diana Hernández Lugo
5.- Como egresada de la UNAM y profesional en el sector público, ¿qué consejo le darías a los nuevos arquitectos de paisaje que quieren incidir en la transformación de la ciudad desde el gobierno?
Yo les diría, sobre todo, que aprendan a leer, entender y dominar los instrumentos normativos, y que los vean, justamente, desde la perspectiva del arquitecto paisajista: identificando en ellos las fortalezas que después se puedan traducir en proyecto. Porque ahí es donde se construyen las políticas que luego se convierten en intervenciones reales. La transformación del territorio desde el gobierno no comienza en el diseño, sino en la planeación, la regulación y la gestión; y esto aplica tanto a lo urbano como a lo rural, cada uno con su propia lógica y necesidades.
Creo que nuestra formación como arquitectos paisajistas nos da algo que nos hace únicos como planeadores y diseñadores de espacios: la capacidad de actuar como puentes entre lo técnico, lo ambiental y lo social, y de imaginar siempre lo que un espacio o territorio podría llegar a ser. Cada sitio, por pequeño o complejo que sea, puede convertirse en un oasis si se entiende su contexto y su potencial.
Incidir desde el sector público requiere paciencia, estrategia y una visión amplia del territorio, pero también ofrece una enorme posibilidad de impacto real y duradero. Y, en un plano más personal, hay satisfacción en saber que contribuyes con algo bueno para nuestros territorios, nuestras comunidades y nuestro planeta.

Humedal costero, San Quintín, Baja California/ Coastal wetland, San Quintín, Baja California
Fotografía/Photography: Diana Hernández Lugo
Semblanza autor:
Arquitecta paisajista que busca entender las dinámicas del territorio para diseñar proyectos que acerquen sociedad, naturaleza y paisaje, y contribuyan a mejorar el funcionamiento de los sistemas que lo conforman.



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