El agua como origen y estructura del territorio

En el artículo El agua como origen y estructura del territorio, Margarita Santiago reflexiona sobre el papel fundamental del agua como recurso natural y elemento estructurante del desarrollo socioterritorial. Asimismo, destaca la importancia de promover modelos de desarrollo urbano que reconozcan e integren este recurso como parte inherente del territorio. 

A lo largo de la historia, el agua ha representado un determinante clave para el desarrollo de los asentamientos humanos y las ciudades, garantizando un servicio esencial. Sin embargo, las dinámicas contemporáneas del proceso de urbanización favorecen una creciente pérdida de formas tradicionales de ocupación de la tierra. Estos cambios han dado lugar a desigualdades territoriales que se manifiestan con diferentes grados de vulnerabilidad. En este contexto, resulta fundamental reflexionar sobre la relación entre el agua y el territorio como un principio orientador para promover modelos de desarrollo más sustentables y equitativos. 

El agua, como recurso natural, constituye un componente inherente del desarrollo socio-territorial. 

El proceso de urbanización representa una de las principales tendencias del siglo XXI. Las ciudades se han convertido en la principal forma de vida contemporánea; son eje central del desarrollo económico, generación de conocimiento, innovación tecnológica, transporte y comunicaciones. Estos entornos constituyen áreas estratégicas de oportunidad, prosperidad, desarrollo social, empleo e infraestructura en comparación con áreas no urbanizadas. De esta forma, las ciudades representan un elemento fundamental del crecimiento económico, reducción de la pobreza y desarrollo humano. 

La ciudad como forma de vida predominante / The City as the Predominant Way of Life
Fotografía/Photography: Margarita Santiago García

Sin embargo, el acelerado proceso de urbanización, en términos de expansión física y ritmo de crecimiento, se asocia con patrones de desarrollo urbano desordenados, ineficientes e inequitativos, con importantes consecuencias ambientales. Entre las transformaciones territoriales emergentes de este fenómeno destaca la gestión del recurso hídrico por su estrecha asociación con el bienestar y condiciones de vida de la población.

El desarrollo urbano desordenado se asocia con importantes desafíos ambientales, destacando la gestión sostenible del recurso hídrico

Crecimiento urbano desordenado: impactos sobre el ciclo natural del agua / Unplanned Urbanization: Impacts on the Natural Water Cycle
Fotografía/Photography: Margarita Santiago García

Históricamente, la población se ha establecido cerca de fuentes de agua dulce con el objetivo de garantizar servicios esenciales para la vida. Sin embargo, las dinámicas propias de la vida urbana moderna respaldan la interrupción y desvío de los ciclos naturales del agua dando lugar a importantes desigualdades territoriales. La falta de planeación y ordenamiento territorial han dado lugar a un desarrollo urbano que propicia la eliminación de cobertura vegetal —afectando la transpiración y filtración al subsuelo—, la sobreexplotación de mantos acuíferos, la contaminación de fuentes de agua superficiales y subterráneas, así como el desvío del recurso hídrico para consumo agrícola, público, industrial y termoeléctrico. En términos geográficos, estas transformaciones se expresan inequitativamente en el territorio, generando entornos con diferentes grados de vulnerabilidad según la capacidad de adaptación y respuesta de diversos agentes sociales —gobierno, empresas y población organizada. 

Recuperación del Río Chiquito: una estrategia de regeneración urbana en Morelia / Río Chiquito: An Urban Regeneration Strategy for Morelia
Fotografía/Photography: Margarita Santiago García

En este sentido, el proceso de urbanización no sólo transforma el entorno físico, también transforma los ciclos naturales de los recursos y modifica las formas de organización y los estilos de vida de la población. Es fundamental fomentar una gestión y planificación activa del recurso hídrico que garantice un acceso equitativo y eficiente ante la demanda presente y futura de la población, así como la preservación de su calidad y cantidad a largo plazo. Asimismo, es prioritario promover un crecimiento urbano ordenado que potencie las externalidades positivas de las ciudades y que, además, sea capaz de incorporar los recursos naturales, particularmente el agua, como parte inherente del territorio. 

Por ejemplo, impulsar estrategias que promuevan el uso eficiente del agua y la diversificación de las fuentes de abastecimiento, mediante la implementación de soluciones tecnológicas y de infraestructura. Entre ellas destacan las plantas de tratamientos de aguas residuales, los sistemas de captación pluvial, la infraestructura verde urbana, las estrategias de recarga de acuíferos, las tecnologías para la reducción de pérdidas en las redes de distribución y los proyectos de recuperación integral de sistemas hídricos urbanos, orientados a la conservación y rehabilitación de ríos, lagos, presas y humedales. Estas acciones buscan contribuir al fortalecimiento de la seguridad hídrica, la resiliencia urbana y la sustentabilidad territorial.  

Desarrollo urbano e integración de los ciclos naturales del agua / Urban Development and the Integration of Natural Water Cycles
Fotografía/Photography: Margarita Santiago García

Semblanza autor: 

Margarita Santiago García es Maestra en Población y Desarrollo por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México). Sus principales líneas de investigación incluyen geografía de la salud urbana, globalización, desarrollo urbano y análisis espacial.

Bibliografía 

  • United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division (2019). World Urbanization Prospects: The 2018 Revision (ST/ESA/SER.A/420). New York: United Nations. 
  • Graizbord, Boris; Glez, José Luis y López, Omar (2013). Desigualdades regionales, acceso al agua y cambio climático. Coyuntura Demográfica, núm 4, pp. 87-94.