Fauna: Las aves

Sin lugar a dudas, de entre todos los componentes faunísticos del paisaje, las aves resaltan anteel espectador gracias a su canto, a la vistosidad de su plumaje y también a su capacidad para volar.

Tal y como atestiguan innumerables manifestaciones culturales humanas, desde las milenarias pinturas rupestres hasta la más moderna de las tecnologías multimedia, estos seres emplumados han fascinado los sentidos del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Fotografía:
(c)Katja Schulz, CC BY 2.0, www.naturalista.mx/photos/5059078

Pájaro reloj, toh (maya) o Momoto cejiazul  (Turquoise-browed motmot)

Eumomota superciliosa (Linnaeus, 1758).

Familia: Momotidae

De vistoso plumaje, esta ave se distribuye naturalmente desde la Península de Yucatán hasta Costa Rica, anidando en cuevas, cavernas, pozos, cenotes y ruinas arqueológicas, alimentándose de artrópodos, frutos e incluso pequeños vertebrados.

Al igual que la otra especie de pájaro toh (Momotus momota), suele posarse en árboles y cables balanceando su cola en forma de péndulo de un lado a otro como si fuera tal 3, de ahí el que ambas especies sean conocidas en Yucatán como “pájaro reloj”.

Los mayas antiguos, fascinados al ver su colorido y brillante plumaje e intrigados por su peculiar cola, creyendo que alguna vez fue larga y hermosa similar a la del quetzal (Pharomachrus mocinno), crearon una leyenda sobre cómo ésta acabó en su estado actual.

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Fotografía: Captain-tucker – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=693031

Cenzontle común o sinsonte (Northern mockingbird)

Mimus polyglottos (Linnaeus, 1758).

Familia: Mimidae

Ave omnívora que se alimenta de insectos, frutos y semillas, común en América del Norte, cuyo plumaje poco vistoso contrasta con el amplio repertorio de su canto, siendo capaz de imitar a otras especies de aves e incluso a otros animales, de ahí su nombre científico que viene del latín mimus (“imitador”) y de las palabras griegas polus (“muchas”) y glossa (“lenguas”) 1, mientras que su nombre en español viene del nahuátl centzuntli (“que tiene cuatrocientas voces”) 2.

Fascinando con su canto a varias culturas americanas desde la época precolombina, esta ave figura en varias leyendas, así como en un poema atribuido a Nezahualcoyotl, monarca guerrero de Texcoco.