Es incómodo para mí, pero bueno para la naturaleza
En su artículo “Es incómodo para mí, pero bueno para la naturaleza”, Mariana Pinto nos hace ver cómo el invierno cambia el ritmo del parque y convive con la conservación de un ecosistema urbano valioso, abriendo una pregunta urgente sobre seguridad sin sacrificar biodiversidad.
Los lugares no tienen una única identidad, sino múltiples. Se interpretan de diversas maneras, según quién observa, su contexto histórico, social y cultural (Massey 1994). Con estas palabras en mente, a tres semanas de haberme instalado en Bruselas, me propuse explorar el Parque Duden junto a cinco mujeres belgas, vecinas del área, que lo visitan regularmente durante el invierno.
Duden se encuentra inserto entre un área residencial de clase media, al suroeste de la ciudad. Rodeadas de árboles altos (tanto hayas como castaños, arces y fresnos) y una alfombra naranja de hojas secas, nos reunimos a caminar. Este ejercicio ayudó a reconocer nuestra corporeidad en el parque: activar nuestros sentidos (Ingold, 2004) y, al hacerlo en colectivo, a intercambiar experiencias sensoriales y sociales en el recorrido (Pink, 2008).

Corredor para perros sin correa / Off-leash dog trail
Fotografía: Mariana Pinto
Entre la variedad de veredas, que suben y bajan hacia dos áreas abiertas jardinizadas, hablamos sobre las posibilidades que les ofrece Duden: activarse físicamente (correr, caminar o pasear perros), socializar (de manera espontánea o en compañía selecta) o entretenerse (al observar el entorno). Pero al caer el sol, el ritmo cambia.
Según me dijeron, el invierno exacerba una serie de condiciones constantes, que limitan su permanencia y disfrute del Duden: los días son más cortos y el alumbrado público irregular de las veredas reducen la visibilidad en los caminos; mientras que las bajas temperaturas impactan la afluencia de visitantes, e intensifican la reputación local de los parques como espacios inseguros, propensos a situaciones de acoso, agresión o violencia sexual.
En invierno, los días son más cortos, y el alumbrado público irregular intensifica la reputación local de los parques como espacios inseguros.

Paseo por vereda de tierra / Stroll along a dirt trail
Fotografía: Mariana Pinto
Mi primer impulso fue pensar cambios para abordar estas condiciones. Pero al preguntarles al respecto, las participantes mencionaron que los mismos factores que minan su percepción de seguridad son las condiciones que promueven la conservación de las especies locales que tanto aprecian. Además de ser un espacio público, el Duden es un área de conservación natural. En este terreno de 24 hectáreas es común observar ardillas, cotorras de kramer y cuervos, y en las horas más tranquilas, algunos zorros y murciélagos.
Que las usuarias del parque tengan que poner en una balanza el exigir readaptar el parque para mejorar su experiencia, y degradar un ecosistema boscoso único en la ciudad, me parece inaceptable e innecesario. Mapear cómo podemos explorar mejores usos de parques como Duden, que son infraestructura esencial para humanos y más que humanos, es un proceso participativo retador, pero no imposible.

Árbol de castaño protegido / Protected chestnut tree
Fotografía: Mariana Pinto
Bibliografía/Bibliography:
Ingold, Tim. Culture on the Ground: The World Perceived through the Feet. Journal of Material Culture 9(3): 315–40, 2004.
Massey, Doreen. Space, Place, and Gender. Minneapolis: University of Minnesota Press, 1994.
Pink, Sarah. An Urban Tour: The Sensory Sociality of Ethnographic Place-making». The journal Ethnography, Volume 9, Issue 2, pages 175-196, 2008. DOI: https://doi.org/10.1177/1466138108089467



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