La casa de la abuela: sembrar memorias compartidas
Sordo Madaleno nos invita a descubrir La Casa de la Abuela: sembrar memorias compartidas, un proyecto que explora cómo el paisaje puede despertar recuerdos y evocar memorias compartidas. Un patio contemporáneo, abierto e íntimo a la vez, donde la experiencia sensorial se convierte en la semilla de nuevos recuerdos.
Hay recuerdos que no pertenecen a una sola persona. Cambian las ciudades donde crecimos, cambian los hogares y cambian las historias familiares. Sin embargo, de alguna manera, muchos compartimos recuerdos parecidos: una bugambilia asomándose sobre un muro, macetas de barro que parecen haber estado siempre ahí, el aroma de las hierbas del jardín, una puerta abierta y esa sensación de llegar a un hogar donde nunca hacía falta anunciar la visita. Lugares sencillos que permanecen en nosotros, no por su forma, sino por la manera en que nos hicieron sentir.

Pasillo de gravas, muro rosa, macetas de diferentes tamaños a lo largo del pasillo/ Gravel walkway, pink wall, and clay pots in different sizes placed along the walkway
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
“La Casa de la Abuela” nació al descubrir que la memoria también tiene un paisaje. El proyecto comenzó como una conversación entre compañeras de trabajo. No teníamos una imagen definida; empezamos compartiendo recuerdos. Poco a poco fueron apareciendo colores, materiales, especies vegetales, objetos y escenas que asociábamos con un jardín profundamente mexicano.
Conforme avanzaba el proceso, entendimos que, aunque crecimos en lugares distintos y nuestras historias familiares eran diferentes, hablábamos del mismo patio. Fue entonces cuando comprendimos que no estábamos diseñando la casa de nuestras propias abuelas, sino un lugar capaz de despertar la memoria de muchas otras personas.

Dibujo de sección de espacios en el túnel de Antara/ Section drawing of spaces in the Antara tunnel
Ilustración/ Illustration: Sordo MadalenoPresentada como una instalación efímera durante el Festival de Flores y Jardines (FYJA) en Antara, la propuesta respondía a una condición muy particular: crear un paisaje temporal que permaneciera en la memoria mucho después de desaparecer físicamente. El proyecto se concibió como un patio mexicano contemporáneo, abierto e íntimo al mismo tiempo, donde la experiencia sensorial fuera más importante que la representación literal de una vivienda.

Sala de estar y flores, muro rosa con piezas de cerámica y macetas colgantes, macetas de diferentes tamaños de lado derecho/ Lounge area with flowers, pink wall featuring ceramic pieces and hanging planters, and clay pots of varying sizes on the right side
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
Cada decisión de diseño partió de esa intención. La bugambilia se convirtió en el corazón de la instalación, por la fuerza con la que habita el imaginario colectivo mexicano. A su alrededor, especies con floración, hierbas aromáticas y plantas representativas de nuestros paisajes, como el nopal o el agave, construían una atmósfera familiar desde el color, la textura y el aroma. Las macetas de barro, los caminos de grava, las piezas de cerámica, el mobiliario y un muro rosa, inspirado en la arquitectura doméstica mexicana, acompañaban el recorrido sin imponerse sobre él. Cada elemento existía para despertar un recuerdo.

Muro rosa, bugambilias, macetas, follaje y paisaje. Todo en una imagen/ Pink wall, bougainvilleas, planters, foliage, and landscape. All in one image
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
Sin embargo, había un componente que, para nosotras, sostenía el alma del proyecto. Desde el inicio tuvimos claro que el espacio también debía tener una voz. Escribimos un texto para acompañar el recorrido y, cuando llegó el momento de grabarlo, entendimos que no queríamos escuchar una voz cualquiera. Quisimos una voz familiar, capaz de hacernos imaginar cómo sería la voz de nuestra propia madre cuando fuera abuelita. Después, la transformamos para imaginar cómo sonaría algún día. Mientras la escuchábamos, pensamos que, con el tiempo, esa voz también formará parte de nuestros recuerdos. Entonces entendimos que sembrar también significa cuidar con amor los recuerdos que todavía estamos construyendo.
Entendimos que sembrar también significa cuidar con amor los recuerdos que todavía estamos construyendo.

Acceso principal, arco floral, macetas de barro en diferentes tamaños y formatos/ Main access, floral arch, clay pots in different sizes and shapes
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
Durante FYJA muchas personas se acercaron para compartir historias de su infancia, recordar a sus abuelos o lugares que creían olvidados. Algunas nos dijeron, entre lágrimas, que el recorrido les había recordado a su mamá o a su abuela. Otras, sonriendo, nos reclamaban esas mismas lágrimas, como si hubiéramos abierto un cajón de memorias que llevaba años cerrado. En ese momento, comprendimos que el proyecto ya no nos pertenecía. Cada visitante terminaba de construirlo con su propia historia. Al final, entendimos que esa misma intención está presente en cada uno de los proyectos que desarrollamos.

Abuelitas observando la instalación/ Grandmothers observing the installation
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
En cada espacio que imaginamos hay una semilla plantada: la posibilidad de crear lugares que acompañen la vida de las personas, reciban sus historias y, con el tiempo, se conviertan en escenarios de nuevos recuerdos. En Sordo Madaleno buscamos diseñar espacios que no solo se recorran, sino que se vivan: lugares capaces de sembrar experiencias que, con el paso del tiempo, florezcan como parte de la memoria de quienes los habitan, hoy y en el futuro.
En una edición dedicada a las semillas, entendimos que sembrar nunca fue únicamente plantar. También fue dejar una parte de nosotras en un lugar, para que alguien más pudiera reconocerse en él.
Sembrar es más que plantar: es dejar una parte de nosotros en un lugar, para que alguien más pueda reconocerse en él.

Banca de madera de frente, follaje y paisaje/ Front view of the wooden bench, foliage, and landscape
Fotografía/Photography: Pablo Manjarrez
Semblanza del equipo:
Kassandra Mendívil, Paulina Acevedo y Jessica Navarrete integran el equipo de arquitectura de paisaje de Sordo Madaleno. Comparten una forma de entender el paisaje que parte de observar, leer y respetar el carácter de cada lugar, para crear espacios donde la naturaleza y la arquitectura dialogan de manera sensible con quienes los habitan.



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