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El laberinto y el jardín, un encuentro emblemático en el paisaje europeo

Durante diferentes épocas de la historia de la humanidad, el laberinto ha tenido diferentes simbolismos e interpretaciones, en función a la cultura de las sociedades que lo han empleado, por lo en que ha sido representado de muchas maneras. 

Muchos autores, entre ellos Jonathan Mahen O’Farrell 2, sitúan el origen del laberinto en la antigüedad, específicamente en las culturas egipcias y minoicas, apareciendo principalmente en diagramas y en la literatura. 

Según el mismo autor, para los egipcios la representación bidimensional del laberinto representaba el útero femenino, es decir la primera morada del ser humano.

“Claro que no me faltan distracciones […] Pero de tantos juegos, el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: -Ahora volvemos a la encrucijada anterior- o -Ahora desembocamos en otro patio- o -Bien decía que te gustaría la canaleta- o -Ahora verás una cisterna que se llenó de arena- o -Ya verás como el sótano se bifurca-. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.”

La Casa de Asterión, Jorge Luis Borges, 1947 1

Jardines Villandry
Fotografía: Julien Lavallée,
http://www.julienlavallee.com

Sin embargo, la referencia más conocida nos ha llegado de aquella época a través de la literatura: la historia del Laberinto de Knossos, en Creta, lugar donde el rey Minos albergaba al Minotauro, una creatura con cabeza de toro y cuerpo de hombre, quien finalmente fue asesinado por el héroe ateniense Teseo, con la ayuda de Ariadna. 

Dicho laberinto, el cual según la mitología griega fue construido por el desdichado arquitecto Dédalo, pasó a la cultura romana a partir de los textos de Plutarco y como representación artística se manifestó sobre todo en los ricos mosaicos que pavimentaban las casas de los patricios 3 romanos.

Posteriormente, en la Época Bizantina y durante la Edad Media, el laberinto pasó directamente a las representaciones sacras, usado también como pavimento, asociándose intrínsecamente con el simbolismo cristiano; por ejemplo en la Iglesia de San Vítale en Rávena o en la Catedral de Chartres.

Dichas representaciones, sumamente geométricas, tenían como significado el tortuoso camino de la vida, la espiritualidad y la paciencia.

Laberinto Parque de las Fuentes del Río Bièvre en Saint Quentin-en-Yvelines. El parque fue construido en 1975 por el paisajista Bertrand Lemoine.
Fotografía: Anne-Marie LefËvre, 2016

“La tradición de laberinto-jardín perdura hasta nuestros días, no sólo como un vestigio histórico, sino como un recurso que se sigue incluyendo en los espacios recreativos”.

Con la llegada del Renacimiento la asociación entre el laberinto y el jardín comienza a gestarse, la noción del mundo deja de estar sujeta al orden divino y el laberinto o dédalus 4 encuentra su lugar en los jardines palaciegos como diversión de los nobles.

Las primeras referencias de dichos elementos datan del siglo XV, en el palacio del Té en Mantua 2, residencia del cardenal Ludovico Trevisan, en los Jardines del Palacio San Paul en Paris, así como en una gran cantidad de los Jardines Reales de Carlos V de Francia 5, un gran apasionado de los laberintos.

Los laberintos también tuvieron una difusión importante en Europa durante el siglo XVII. Giovanni Battista Ferrari explica en su manual de horticultura publicado en 1633, que  en la época existían dos tipos de laberintos-jardín: uno bajo con flores, que buscaba encerrar la mirada, otro alto y espeso que buscaba encerrar completamente del exterior al usuario.

Vista del Jardín de la Reina (derecha) y del Jardín de Baile (izquierda) desde La Oranjería, en Versailles.
El Jardín de la Reina es en donde antes estuvo el laberinto.
Fotografía: Anne-Marie Levrèvre 2014

Encontramos algunos ejemplos de ambos tipos en el palacio de Hampton Court en Inglaterra, en el Jardin des Plantes (Jardín de Plantas) en París, así como en los palacios de Choisy-Le-Roi y Chantilly.

Pero sin duda, uno de los laberintos más célebres es aquel construido en Versailles, bajo el reinado de Luis XIV. Encargado a André Le Nôtre hacia 1665 7, el jardín fue construido al suroeste del palacio 8 teniendo como tema conductor las fábulas de Esopo 9.

Una serie de treinta y nueve fuentes, decoradas extensamente con “rocalla” 10 y con esculturas zoomorfas de plomo polícromo, ilustraban las historias de la antigüedad. De igual forma, flanqueando la entrada se encontraban dos esculturas representando a Cupido y Esopo, figuras que según Charles Perrault debían guiarnos en el recorrido para “amar” y “ser sabios” 11.

Cupido y Esopo en la entrada al laberinto, ilustración del libro de Charles Perrault, 1677. Fotografía: Biblioteca Nacional de Francia 2013

El laberinto de Le Nôtre, alto y espeso, fue concebido para evitar que la persona tuviese una visión global del conjunto; fue ideado para que el observador, mientras realizaba el recorrido de aproximadamente setecientos cincuenta metros y con una duración de un poco más de una hora, pudiese ver siempre cuando menos dos fuentes simultáneamente 12.

Dicha obra fue complementada por un borde enrejado de madera, así como bancos para proveer espacios de descanso y meditación.

Dibujo de la planta del antiguo laberinto de Versailles,1675. Este laberinto se caracteriza por su planta asimétrica.
Fotografía: Gallica, Biblioteca Nacional de Francia, 2013

Posteriormente, hacia 1680, el jardín fue sometido a varias restauraciones y se realizaron constantes labores de mantenimiento hasta principios de 1700, luego que una serie de heladas lo destruyeron casi por completo. Fue remplazado en 1775, cuando se realizó la replantación de los jardines a inicios del reinado de Luis XVI.

En la actualidad todo lo que se sabe de dicho magnífico jardín es gracias a una extensa documentación histórica, algunos trabajos arqueológicos y ciertas reconstrucciones 12.

Una niña juega en el “Laberinto Octágono” creado por el artista Moataz Nasr.
Fotografía:
Jean-Pierre Dalbéra, https://www.flickr.com/photos/dalbera/6275333217/in/album-72157627840608295/

Muchos laberintos históricos siguen existiendo y cambiando según los ciclos naturales, otros se han perdido irremediablemente.

Sin embargo, la tradición de laberinto-jardín perdura hasta nuestros días, no sólo como un vestigio histórico, sino como un recurso que se sigue incluyendo en los espacios recreativos.

En la actualidad es posible constatar cómo en algunos parques y espacios urbanos, chicos y grandes todavía se divierten escondiéndose y buscando la salida en estos emblemáticos espacios.

Recorrido del Laberinto del Jardín Botánico Jardin des Plantes en París. Fotografía: © Richard Akerman

LITERATURA CONSULTADA:

1  Jorge Luis Borges, El Aleph (Madrid: De Bolsillo, 2011).

2  Jonathan Maher O’Farrel, “ ‘Laberynthos’, the quest for myth,” en El lenguaje oculto del jardín: jardín y metáfora, ed. Carmen Añón (Editorial Complutense, 1996)

3  Clase social alta de la Antigua Roma, compuesta por los nobles descendientes de los fundadores.

4  También llamado “dédalus” o “casa de dédalus” en dicha época/ Also called “Dedalus” or “Dedalus house” at that time.

5  Biblioteca Nacional de Francia, “Les labyrinthes se réfugient dans les jardins,” consultado el 10 de octubre de 2016 

http://expositions.bnf.fr/utopie/pistes/ateliers/image/fiches/jardins.htm

6  Giovanni Battista, De Florum Cultura (publicado en 1633, digitalizado en 2014 por Gallica Bnf), consultado el 10 de octubre de 2016 

http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k990538m.r=Giovanni%20Battista%2C%20De%20Florum%20Cultura?rk=21459;2

7  Las primeras referencias se encuentran en los reportes del ministro Colbert en 1665, sin embargo la obra no comienza hasta 1668 y termina hacia 1680.

8  Donde actualmente se encuentra el Jardín de la Reina. / Where the Queen’s Garden is found nowadays.

9  La idea vino de Charles Perrault, luego de la publicación De la Fontaine sobre las Fábulas de Esopo.

10  Decoración de piedra irregular característica de los jardines barrocos.

11  Charles Perrault et al., Le Labyrinthe de Versailles (1679, digitalizado en 2013 por Gallica Bnf), consultado el 10 de octubre de 2016

http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6481170p/f10.image.r=Charles%20Perrault%20et%20al

12  Annick Heitzmann, “Sondages dans les Bosquet de la Reyne ancien Labyrinthe,” consultado el 10 de octubre de 2016  

http://www.chateauversailles.fr/resources/pdf/fr/archeologie/bosquet_reine.pdf

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