Bajo nuestros pies, la red secreta que sostiene los ecosistemas
En el artículo Bajo nuestros pies, la red secreta que sostiene los ecosistemas, el M. en C. Juan Manuel Salazar y el Biol. David Santiago presentan algunas de las asociaciones simbióticas que los hongos han desarrollado con otras especies, destacando el papel fundamental de estos organismos como parte basal de los ecosistemas y el equilibrio ecológico.
Los hongos son organismos eucariotes, clasificados en 1977 por Woese dentro del dominio Eukarya y reino Fungi. Presentan una membrana lipídica y una pared conformada de polisacáridos (quitina, glucanos, quitosan, mananos), proteínas y lípidos. Además, son organismos heterótrofos, ya que no realizan fotosíntesis ni fijan el carbono; por esta razón, para obtener energía necesitan carbohidratos provenientes de fuentes externas. En su mayoría, son aerobios estrictos —no móviles—. Pueden ser unicelulares, como las levaduras, o pluricelulares, como los hongos filamentosos, los cuales están constituidos por hifas que, en conjunto, constituyen el micelio (Ocara et al., 2018).
En la actualidad, los hongos son utilizados en numerosas actividades, como la alimenticia, farmacéutica y biotecnológica, como detoxificadores de pesticidas, biorremediación y como alimento. Además, juegan un rol ecológico muy importante en el equilibrio de los ecosistemas (Cepero et ál., 2012).
Si tenemos la esperanza de mantener sano el planeta Tierra o de recuperar zonas que han sido devastadas por la actividad humana, se debe de poner mayor atención en los hongos. Estos tienen la capacidad de interactuar con otras especies, logrando conectar a los animales o las bacterias con las plantas como ningún otro organismo en la tierra (Stamets, Paul. 2023).
Debido a su abundancia y diversidad, estos organismos, desempeñan un papel ecológico muy importante en los ecosistemas: contribuyen con su dinámica y desempeñan un papel esencial en su desarrollo, estabilidad y función. Su distribución es, en general, cosmopolita; se encuentran en el suelo, en el agua —dulce o marina—, en la madera, en el excremento y en restos de animales, etc. De tal manera que, en todos los ecosistemas, la muerte y la descomposición son el principio fundamental de la vida. Cuando cada organismo llega al final de esta, vuelve al suelo y, durante el proceso de descomposición, los hongos y las bacterias, principalmente, se encargan de liberar nutrientes que quedan biodisponibles para otros organismos de la red trófica. Particularmente, los hongos distribuyen los nutrientes a través de su micelio, convirtiéndolos en componentes básicos y fundamentales del ecosistema, ya que inician las cadenas alimenticias (Cepero et ál., 2012).

Cuerpo fructífero de un hongo no identificado sobre un tronco caído, con laminillas visibles en la parte inferior, donde se producen las esporas/ Fruiting body of an unidentified fungus growing on a fallen log, with gills visible on the underside, where spores are produced.
Fotografía/Photography: David Santiago
Lo que ocurre debajo del suelo de un bosque es tan importante como lo que ocurre sobre él. Los hongos forman parte de una vasta red de vegetación subterránea llamada micelio, compuesta por diminutos hilos de vida orgánica —en forma de telarañas— llamados hifas. Esta red de hilos microscópicos recicla el aire, el suelo y el agua en un ciclo continuo de equilibrio y reposición. La supervivencia no depende del más fuerte, sino del que mejor se asocia y coopera (Stamets, Paul. 2023).
Los hongos se pueden asociar de diferentes formas y con diversas especies; por ejemplo, a través del mutualismo, el comensalismo o el parasitismo. Como mutualistas se relacionan con otras especies, donde ambas se benefician; tal es el caso de las micorrizas, los líquenes, los endófitos y el mutualismo hongo-animal, donde se crean relaciones de interdependencia en su existencia. En el caso de las micorrizas, se caracterizan por un contacto íntimo entre el hongo y las raíces de la planta, estableciéndose una dependencia fisiológica recíproca. En esta asociación, el suministro y transporte de fotosintatos —como los azúcares— van de la planta al hongo y los nutrientes minerales van del hongo a la planta, propiciando un mejor crecimiento de esta última, que, de no presentarse esta relación, sería limitado (Cepero et ál., 2012).
Otra asociación mutualista es la de los líquenes, conformada por un hongo y uno o más organismos fotosintéticos —algas verdes o cianobacterias—. Entre los beneficios de esta relación podemos destacar que son generadores de suelo y, además, se emplean como bioindicadores de contaminación ambiental.

Líquenes (sin identificar) sobre la corteza de un árbol/ Lichens (unidentified) on the bark of a tree
Fotografía/Photography: David Santiago
Los endófitos son una asociación de hongos que vive dentro de una planta —hojas y tallos—, sin ocasionar enfermedades. El hongo se alimenta de la planta y este la protege de la colonización por otros microorganismos, como hongos o bacterias que podrían ser patógenos, y de los herbívoros, al producir algunas sustancias que evitan que algunos animales se alimenten de las plantas, incrementando el éxito de la germinación, la resistencia a sequías y el estrés hídrico.
Respecto al mutualismo hongo-animal, un ejemplo bien conocido lo constituyen las hormigas cortadoras de hojas, que cultivan el hongo Leucoagaricus gongylophorus, al que alimentan con las hojas que cortan, transportan y que son degradadas por las células producidas por el hongo. De esta manera, las hormigas se alimentan de la biomasa del hongo, por lo menos en sus estadios larvarios.

Representación de mutualismo entre hormigas y hongos/ Representation of mutualism between ants and fungi
Ilustración/ Illustration: Microsoft (B). 2026. Copilot. Imagen generada el 17 de junio de 2026.
Escarabajos de la familia Scolytidae y lymexylidae, perforadores de túneles de troncos de árboles, entablan una relación simbiótica con “los hongos de ambrosia”. Los escarabajos poseen estructuras especializadas llamadas micangios, donde transportan al hongo y, al introducirlo en los túneles de los árboles, este degrada la madera, crece y esporula, sirviendo de alimento para las larvas, ya que estas no pueden digerir la madera (Cepero et ál., 2012).

Hongo Ganoderma sp. degradando la madera muerta/ Ganoderma sp. fungus degrading dead wood Fotografía/Photography: David Santiago
Por otro lado, tanto levaduras como hongos filamentosos pueden comportarse como patógenos, generando infecciones en plantas, animales y seres humanos, las cuales pueden ir desde superficiales a profundas. En este sentido, es importante mencionar que las infecciones micóticas han ido en aumento y se calculan 1,5 millones de muertes al año a nivel mundial; esto se debe a que tienden a ser crónicas, son difíciles de diagnosticar, tratar y erradicar, además del limitado efecto de antimicóticos disponibles en la actualidad. No obstante, a diferencia de las infecciones virales o bacterianas, las infecciones fúngicas invasoras rara vez son transmisibles, lo cual reduce el interés de su estudio en este sentido (Gómez y Escandón, 2023).

Representación de un hongo microscópicos, parasitando células animales/ Representation of a microscopic fungus parasitizing animal cells
Ilustración/ Illustration: Google (C). 2026. Gemini. Imagen generada el 17 de junio de 2026.
Los hongos poseen una gran capacidad para asociarse con otras especies, lo que les permite regular los ciclos de vida de numerosos organismos y contribuir a la renovación continua de los ecosistemas.
Sin lugar a duda, los hongos son organismos indispensables para el funcionamiento de los ecosistemas, ya que, gracias a sus asociaciones, que van desde mutualistas hasta patogénicas, permiten la regulación de los ciclos de vida de muchos organismos, de forma positiva —facilitando su existencia— o de forma negativa —enfermándolos o terminado con su existencia—, dando paso a un nuevo ciclo virtuoso en la naturaleza.
Bibliografía:
- Cepero, María C., Silvia Restrepo, Ana E. Franco, Martha Cárdenas y Natalia Vargas. Biología de Hongos. Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias, 2012.
- Gómez, Beatriz L. y Patricia Escandón. “Las infecciones fúngicas: una amenaza creciente”. Biomédica 43, Supl.1 (2023):11-16. 2590-7379-bio-43-s1-7214.pdf
- Google (A). (2026). Imagen generada mediante inteligencia artificial a partir de la indicación: « Crea una imagen dónde está dividida en dos, en la parte de arriba un bosque templado con mucha vida, y en la parte de abajo el subsuelo donde estén hongos formando relaciones con por ejemplo las raíces de los árboles, formando un ecosistema mucho más complejo que el exterior. El protagonista es el hongo, usa un formato realista y usa información real de los hongos para que hagas una imagen con complejidad técnica, sin errores científicos, no inventes nada solo toma información de fuentes fidedignas como artículos científicos o libros para crear la imagen». Gemini. https://gemini.google.com/.
- Microsoft (B). (2026). Imagen generada mediante inteligencia artificial a partir de la indicación: « Mutualismo entre hormigas cortadoras de hojas y el hongo Leucoagaricus gongylophorus«. Copilot. https://copilot.microsoft.com.
- Google (C). (2026). Imagen generada mediante inteligencia artificial a partir de la indicación: « Crea una imagen donde el hongo Coccidoides immitis esté desarrollándose en una célula pulmonar«. Gemini. https://gemini.google.com/.
- Ocara, Miranda, Peggy Vieille, Laura Carvajal y Rodrigo Cruz. “Los hongos en la salud y la enfermedad. Parte I”. Boletín Micológico 33. n.º 2 (2018): 1-9. DOI: 10.22370/bolmicol.2018.33.2.1370.
- Stamets, Paul. Hongos Fantásticos. MATIRI, 2023.
Semblanza autores:
Juan Manuel Salazar López es biólogo y Maestro en Ciencias con especialidad en Biotecnología Vegetal. Se desempeña en los ámbitos de la docencia, la investigación y la divulgación científica, con interés en la educación científica, la biotecnología y el desarrollo de estrategias innovadoras para la enseñanza de las ciencias.
David Santiago es biólogo por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Se ha desempeñado en la investigación en el área de toxicología, con interés en la biotecnología aplicada al mejoramiento del medio ambiente.



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