Las granjas pedagógicas: espacios de reflexión para la transición ecológica

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Derivado del fenómeno de la industrialización alimentaria, durante el siglo XX muchas personas comenzaron a perder el contacto con los ciclos naturales y con las formas de producción de los alimentos.

Sin embargo, durante los años sesentas y setentas, se comenzó a desarrollar una revalorización de la autoproducción, como una forma de protesta hacia la producción alimentaria de masa.

Lo que ahora es una tendencia en ciertos estratos socio-económicos de ciudades o países industrializados, en otros escenarios rurales o países en vías de desarrollo, el autoconsumo ha representado sobretodo una forma de supervivencia. Sea cual sea el origen de dichas actividades, en el contexto actual de crisis climática, la búsqueda de alternativas de vida más sostenibles y de prácticas alimentarias más sanas son hoy más vigentes que nunca.

“Las granjas pedagógicas representan un espacio de conocimiento y reflexión sobre las formas de producción de los alimentos.”

Dichos lugares, situados principalmente en contextos urbanos o peri-urbanos, se definen como estructuras con poca producción agrícola o agropecuaria comercial, cuyo objetivo primordial es acoger al público con una finalidad didáctica.

Estos sitios, pretenden restablecer los vínculos de las personas con los procesos de producción de alimentos y con los paisajes derivados de este tipo de actividades. Entre lo que estos espacios proponen, son habitualmente visitas, cursos, talleres y degustación de productos. Las personas que hacen uso de estos espacios son generalmente niños y familias, quienes aprovechan los fines de semana o vacaciones como medio de recreación.

Fotografía: Pexels.com

Cabe señalar que no todas las granjas pedagógicas promueven las prácticas sostenibles, sin embargo sí existen algunas en donde se realiza una reflexión sobre el tipo de impacto sobre el territorio, la biodiversidad, el cuidado del agua, el desarrollo de la agricultura sin pesticidas y el respeto por los derechos de los animales.

Viñedo Trius Fotografía: Valentina Lara

Dichos espacios son fundamentales para difundir la importancia de la biodiversidad en las zonas periféricas y las ciudades, así como para promover la agricultura urbana como una forma de reapropiarse del entorno, generando autonomía y soberanía alimentaria.

Sin duda alguna las granjas pedagógicas, así como otros espacios que promueven la reflexión sobre la ecología y las buenas prácticas del paisaje, deben ser parte de las ciudades y los territorios, ya que ayudan con retos de transición ecológica del presente y del futuro.

Fotografía: Pexels.com

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