El Paisaje Marino: Las Distintas Caras del Mar

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Alrededor de las costas del mundo, existe un valiosísimo patrimonio dejado por civilizaciones pasadas que afectaron los entornos costeros y marinos. Este patrimonio cultural juega un papel importante en la definición de la identidad de las costas, y por tanto, con la identidad del país y del continente al que pertenece.

El concepto de paisaje marino, que inicialmente significa una imagen o vista al mar, o una vista de una extensión de mar (Oxford English Dictionary), se ha ampliado para referirse a todo el paisaje costero, así como a las áreas adyacentes de aguas abiertas, incluidas las vistas de tierra a mar, de mar a tierra y a lo largo de la costa.

Tulum
Fotografía: Pixource

“El paisaje marino se ha convertido en un área de intervisibilidad entre tierra y mar, compuesto por tres elementos concretos: mar, costa y tierra”.

Recientemente, el estudio del paisaje marino ha incluido las áreas de carácter histórico y arqueológico del mar que abarcan también lo que se encuentra debajo de su superficie, entendiendo que las costas y los mares también son partes valiosas de nuestro patrimonio y que, por tanto, es fundamental su comprensión para ser contempladas en las propuestas de desarrollo urbano.

Así pues, podemos distinguir dos tipos de paisajes marinos: aquellos que se encuentran al nivel de la tierra (como costas, playas y puertos), y aquellos que se forman en sus profundidades (paisajes submarinos).

Vista aérea muelle
Fotografía: Pok Rie

Como todo paisaje, el paisaje marino tiene su propio lenguaje y sus propias figuras (playas, dunas, acantilados, muelles, alta mar, montañas, valles e incluso selvas y desiertos). De ahí viene que su apreciación estética suponga miradas diversas, ya que es quizá el único que puede verse desde la costa, hacia la costa y bajo su superficie.

El mar es un lugar donde el paisaje puede ser muy cambiante, ya que muchos elementos como la luz y el clima influyen en su percepción, a tal punto que en un mismo día pueden apreciarse muchas de sus versiones.

Puesta del sol en el mar
Fotografía: Johannes Plenio

Lo mismo que la arena del desierto, el mar cambia constantemente de acuerdo con los elementos y puede pasar de ser un entorno cercano, apacible y domesticado, a convertirse en uno amenazante, salvaje y peligroso.

Lo que es incuestionable, es que el paisaje marino nunca dejará de ser grandioso y sublime, ni podrá dejarnos indiferentes. Por esa razón, ha sido protagonista y ha servido como tema de inspiración para muchas de las obras y expresiones artísticas más importantes de la humanidad en las diferentes artes.

Un último elemento que marca mucho la diferencia de la relación del hombre con el mar es nuestra ubicación: Si estamos en tierra firme, el mar es un paisaje fascinante, infinito y con una belleza increíble que apreciamos desde la seguridad del suelo (nuestro elemento natural). Pero si nos adentramos un poco, vemos como lo que era nuestro entorno (la ciudad, la playa, el puerto) se vuelven nuestro paisaje, y la visión cambia radicalmente.

Vista hacia el mar
Fotografía: Jacob Morch

Si no somos marineros, el mar es un entorno ajeno a nosotros, y perdemos esa seguridad que tenemos en tierra firme. Si nos alejamos aún más, hasta perder de vista la costa, nos sentimos en un lugar extraño, como en otro planeta: nos convertimos en seres minúsculos ante la presencia de un entorno que nos parece infinito en todas las direcciones.

El paisaje es importante, porque vincula la cultura con la naturaleza y el pasado con el presente. Al mar se asocian muchos elementos que contribuyen a dar sentido al lugar al que pertenece, como es el sonido de las olas rompiendo en la orilla e inundando el entorno y el viento, que, al empujar a las nubes, tiñe de gris su natural color azul y levanta muros blancos sobre las playas, puertos o rocas que lo confinan.

Otra característica de los paisajes marinos es que sus límites y fronteras son permanentemente transformados por el perpetuo movimiento de sus olas haciendo que se presente ante nuestros ojos una imagen labrada por miles de años de evolución. Esta visión, que resulta a veces en hermosos caprichos naturales, guarda bajo sus impasibles aguas un mundo lleno de vida y de riqueza biológica y ecológica que es única en cada lugar de la tierra.

Alta mar
Fotografía: Jeremy Bishop

En cuanto a estos paisajes subacuáticos, el manejo efectivo y la preservación de los ecosistemas y diversidad de flora y fauna marina representan un verdadero reto: diferentes países conectados a la misma área de océano, tienen que encontrar reglas generales que permitan que esos paisajes sumergidos no se deterioren y continúen generando vida y transformación.

La relación entre el hombre y el mar cambia con frecuencia. Anteriormente explotados en sus recursos naturales, costas, marinas, bahías e islas, hoy en día se utilizan cada vez más como recursos de ocio, con fuertes preocupaciones sobre la contaminación de sus entornos. Sin embargo, la comprensión pública de los paisajes marinos y submarinos es limitada y debe trabajarse en su rediseño e implementación.

Así pues, estudiar el paisaje biocultural y su diversidad es claramente el camino a seguir para encontrar respuestas a enfoques futuros sostenibles en el desarrollo y la conservación del paisaje marino que, en su relación con el hombre desde tiempos inmemoriales, le ha servido como plataforma de comunicación, generación de cultura y sobrevivencia.

Paisaje subacuático
Fotografía: Chevanon Photography

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