El Jardín de Siqueiro: un oasis naturalista en el corazón de Brasilia
Recorre junto con Dr. J. Cruz: “El Jardín de Siqueiro: un oasis naturalista en el corazón de Brasilia”, un proyecto en donde la integración de flora nativa y mexicana crea un refugio de biodiversidad que desafía el uso del césped. Este colorido jardín se presenta como un modelo de paisaje ideal para replicarse en los espacios públicos de Latinoamérica.
En la última semana de febrero de 2026 viajé a Brasilia para participar en el Primer Encuentro Latinoamericano de Paisajismo Naturalista, celebrado en la Universidad de Brasilia. Paisajistas de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay nos reunimos para dialogar sobre biodiversidad, diseño y el futuro del paisaje en América Latina. Entre las actividades del encuentro se incluyeron diversas visitas de campo, y la que despertó mi especial interés fue la visita al Jardín de Siqueiro, un proyecto de paisajismo naturalista que comienza a transformar la relación entre vegetación y espacio público dentro del campus universitario.
Este jardín fue diseñado por Júlio Pastore, organizador del encuentro, y cuenta con una superficie superior a los cinco mil metros cuadrados. Al recorrerlo, percibí una plantación vibrante, un excelente ejemplo de paisajismo naturalista latinoamericano. Inspirado en el bioma del Cerrado, Pastore lo concibió como un espacio biodiverso que contrasta con las áreas de césped tradicionales presentes en el concepto de ciudad moderna que caracteriza a Brasilia.

Dr. J., Cruz en el Jardín de Siqueiro/Dr. J. Cruz at the Siqueiro Gardens
Fotografías/Photographs: Dr. J. Cruz García Albardo

Recorrido por el jardín/A walkthrough of the garden
Fotografías/Photographs: Dr. J. Cruz García Albardo
El jardín alberga una mezcla de flora nativa brasileña junto con otras especies adaptadas, creando un refugio para polinizadores y un mosaico de colores que cambia con las estaciones. Con esta propuesta, Pastore busca demostrar cómo la infraestructura verde puede regenerar la relación entre ciudad y naturaleza, inspirando futuros oasis urbanos.
Una primera visita no fue suficiente para experimentar plenamente este lugar. Sentí la necesidad de regresar una segunda ocasión, esta vez en una tranquila mañana de domingo.
Durante el recorrido me acompañaron el leve susurro del viento matutino entre los muros de concreto del edificio, un cielo intensamente azul y la luz brillante del sol del verano brasileño. Llamó especialmente mi atención la manera en que en este jardín se integran plantas nativas brasileñas con especies introducidas, entre ellas algunas mexicanas que reconocí con emoción, como zinnias, gaillardias y dahlias.
Las dos primeras, que hemos estudiado durante años en Veracruz, aparecen aquí como aliadas dentro de este ecosistema urbano. También me sorprendió el constante zumbido de abejas entre zinnias y rudbeckias, así como el aroma a tierra fértil después de la lluvia del día anterior.
En medio de un paisaje brasiliense a menudo dominado por extensiones de césped, este jardín rebosaba de vida y color, convirtiéndose en un auténtico oasis urbano, como una idea que comienza a gestarse y que podría expandirse hacia otros espacios verdes de la gran ciudad de Brasilia.
Este jardín no es solo un experimento paisajístico: es una semilla de lo que podrían llegar a ser los futuros oasis urbanos de Brasilia

Biodiversidad y color en el Jardín de Siqueiro/Biodiversity and color in the Siqueiro Garden
Fotografía/Photography: Dr. J. Cruz García Albardo

Rudbeckias y refugios para polinizadores/Rudbeckias and pollinator refuges
Fotografía/Photography: Dr. J. Cruz García Albardo
Ante esta experiencia surgió una pregunta inevitable: ¿podría este oasis convertirse en un modelo para la propia Brasilia? En una ciudad donde la vegetación urbana muchas veces se limita a prados uniformes, el Jardín de Siqueiro demuestra que la infraestructura verde puede ser biodiversa, resiliente y culturalmente significativa. Este jardín es más que una colección de plantas: es una visión de cómo las ciudades pueden reconectar con la naturaleza.Mientras caminaba entre zinnias, gaillardias, abejas y gramíneas movidas por el viento del Cerrado, comprendí que este jardín no es solo un experimento paisajístico: es una semilla de lo que podrían llegar a ser los futuros oasis urbanos de Brasilia. Pensé entonces que este espacio no es únicamente un refugio verde, sino también un llamado a repensar la ciudad.Imagino una Brasilia —o cualquier otra ciudad de Latinoamérica— donde las grandes explanadas y parques dominados por césped se transformen en coloridos oasis urbanos, espacios donde se celebre la vida de los polinizadores y donde la biodiversidad vuelva a formar parte del paisaje cotidiano.Quizá el futuro de nuestras ciudades no esté en más césped uniforme, sino en jardines vivos como el de Siqueiro, donde el color, la biodiversidad y los polinizadores vuelven a ocupar su lugar en el paisaje urbano.



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