MICROS Y MACROS: Habitar la ciudad en contacto con la naturaleza

Andrea Esparza, en Micros y macros: Habitar la ciudad en contacto con la naturaleza, nos invita a reflexionar sobre la composta como un puente entre la vida cotidiana y el cuidado del entorno. Una mirada a cómo los gestos diarios pueden devolverle vida al suelo, incluso en medio de la ciudad.

Todos necesitamos comenzar a hacer composta con los residuos orgánicos que producimos. No es una idea planteada desde el deber ser, sino una que pienso, siento y práctico. De todas las reflexiones que tendré el gusto de compartirte hoy, esta es quizá la que más me interesa que permanezca.

Jardín con hojas y plantas en crecimiento/Left photography: Garden with leaves and growing plants
Fotografía/Photography: JANG’S. Pexels

Cáscaras de huevo sobre fondo amarillo/Right photography: Eggshells on a yellow background
Fotografía/Photography: Schvets, Ana. Pexels

Las necesidades de los seres humanos son las mismas, pero la forma en que las satisfacemos es lo que diferencia a una cultura de otra. Comemos, dormimos, desechamos, buscamos refugio, respiramos y tomamos agua, por decir algunos ejemplos. Sin embargo, hay una necesidad que atraviesa todos los contextos y tiempos: el instinto profundo de conectar con la naturaleza y sus ciclos.

Comida saludable/Healthy food
Fotografía/Photography: Schvets Production. Pexels

Fertilizante de lombriz roja/Red worm fertilizer
Fotografía/Photography: Morales-Trejo, Juan J. Pexels

Un ejemplo claro de ello aparece si tienes contacto con infancias o convives con mascotas: es indispensable que drenen su energía contenida en espacios abiertos. Basta observar sus rostros para comprobar el bienestar que les produce estar en el exterior, especialmente en entornos naturales.

Fotografía/Photography: Kollannoor, Jomon. Pexels

La misma necesidad tenemos tú y yo, personas adultas en edad productiva que, en muchos casos, hemos aprendido a callar nuestros instintos para conectarnos al ritmo de la producción y el consumo. Está demostrado que pasar tiempo de ocio en la naturaleza “favorece la satisfacción de necesidades de interacción social, de desarrollo físico, de mantenimiento de la salud, de conexión con la naturaleza, de identidad, aprendizaje, conservación de la biodiversidad, rescate cultural, bienestar espiritual y otros” (Driver, Brown & Peterson, 1991).

Si pregunto a mis alumnos de la UNAM cuántos viven en departamentos, prácticamente todos levantarían la mano; en cambio, en Mérida, Yucatán, la realidad aún apunta, en muchos casos, a vivir en casas unifamiliares. La necesidad de refugio se cubre en ambos contextos; sin embargo, las condiciones de vivienda influyen directamente en la posibilidad de habitar en contacto cotidiano con la naturaleza y sus ciclos, o no.

Edificio con hojas y flores frescas/Building with fresh leaves and flowers
Fotografía/Photography:Volkov, Mykhailo. Pexels

La reducción del espacio habitable visto desde la escala macro, sin emitir un juicio de valor, tiene como consecuencia que para conectar con el medio natural se vuelva  indispensable contar con espacios públicos a distancias caminables de las vivienda; y en la escala micro, a llenar los interiores con plantas en maceta. En Mérida, donde tengo el privilegio de vivir en una casa con un patio amplio, el contacto cotidiano con la naturaleza lo satisfago al interior de mi hogar, mientras que la construcción de comunidad ocurre en el espacio público como escenario de la vida colectiva: el espacio de la movilidad y el sitio del encuentro con la otredad: vecinas, vecinos, infancias, otras realidades.

Casa y mujer en un pueblo/House and woman in a village
Fotografía/Photography:Nguyen Vinh, Quang.Pexels

Habitar en contacto con la naturaleza no se limita a observarla, ni a tener un jardín bonito: implica participar en sus ciclos. Con qué nos alimentamos, cómo lo transformamos y qué le devolvemos. Las acciones en micro, en conjunto, tienen un gran impacto para modificar la realidad aunque parezca abstracto o invisible, pero no por ello deja de ser importante abonar.

Habitar en contacto con la naturaleza no se limita a observarla, ni a tener un jardín bonito: implica participar en sus ciclos. 

Hoy, el manejo de los residuos sólidos urbanos se vuelve un reflejo claro de nuestra desconexión con los ciclos de la naturaleza y del gran impacto que suman esas acciones en el daño al ambiente. En México, existen más de 2,200 sitios de disposición final clasificados en sitios no controlados (tiraderos a cielo abierto), sitios controlados y rellenos sanitarios que, en menor o mayor grado, están emitiendo gases a la atmósfera y líquidos al subsuelo. Todo aquello que desechamos: la botella de plástico de un solo uso, el plato de fiesta, el empaque de las botanas, termina enterrado en algún montículo de nuestra ciudad. Entregamos la bolsa de basura al servicio municipal y, casi de forma automática, desaparece también de nuestra conciencia.

Fotografía área del daño medioambiental y contaminación por basura/Aerial photograph of environmental damage and pollution from garbage
Fotografía/Photography: Fisk, Tom, Pexels

Realizar composta con nuestros residuos orgánicos no es solo una estrategia de manejo de residuos: es una forma concreta de volver a participar en los ciclos de la naturaleza desde la vida cotidiana. Es una contribución real para disminuir nuestro impacto y favorecer suelos más saludables. Ser parte del ciclo desde lo micro es participar en un cambio real desde el acto cotidiano. Me lleva a cuestionar la forma en que me alimento y qué tan compostable es aquello que consumo, los empaques innecesarios que puedo evitar y lo sencillo que resulta permitir que la naturaleza se regenere por sí misma. Tal vez ahí, en esa acción cotidiana, se encuentre una de las contribuciones más inmediatas que podemos hacer para habitar asentamientos humanos más justos con el medio natural.

Composta/Compost
Fotografía/Photography: Nys, Denise, Pexels

BIBLIOGRAFÍA

  1. Herrera, Pepe. 2025. “Rellenos sanitarios: solución técnica contra la crisis de residuos.” UNAM Global Revistas, 4 de junio de 2025. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/rellenos-sanitarios-solucion-residuos/.
  2. Driver, Beverly L., Perry J. Brown, y George L. Peterson. 1991. Benefits of Leisure. Pennsylvania: Venture Publishing.
  3. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 2023. Problemáticas ambientales. PDF. https://www.inegi.org.mx/contenidos/inegi/ccu/2023/primera_sesion/presentaciones/problematicas_ambientales.pdf.

4. Flores, C. B. 2009. “La problemática de los desechos sólidos.” Redalyc: Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. PDF. https://www.redalyc.org/pdf/1956/195614958006.pdf