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RESTAURANTE IXI’IM: Deleitando los sentidos

El Restaurante Ixi’im comprende la reutilización de la casa de máquinas de una antigua hacienda henequenera, San Antonio Chablé, cuyo esplendor productivo fue en la segunda mitad del siglo XIX y presentó su posterior decadencia en la segunda mitad del siglo XX.

Esta intervención ha generado nuevos usos para nuestro patrimonio cultural edificado. El conjunto hacendario está constituido por varias estructuras independientes, entre ellas la casa de máquinas, que conforman el espacio público o plaza principal. Un eje norte – sur conecta desde su origen el casco principal de la hacienda con otros asentamientos cercanos.

PROYECTO UBICADO EN CHOCHOLÁ, YUCATÁN. DESARROLLADO EN COAUTORÍA POR LOS ARQUITECTOS EDUARDO CALVO SANTISBÓN Y ANA LAURA PUIG CASARES DE CENTRAL DE PROYECTOS SCP CON JORGE A. BOLIO ROJAS, MAURICIO GALLEGOS ESQUIVO, JOSÉ CARLOS LAVALLE ALONZO y LUIS a. PENICHE ARROLLO.

La propuesta parte de establecer una pausa en dicha circulación mediante un umbral sutil que contiene virtualmente el espacio de acceso a la ruina. Haciendo referencia a la actividad original y a sus elementos industriales, la estrategia de intervención se materializa en un gran cerramiento metálico que teje a través de las preexistencias el nuevo programa arquitectónico.

Este marco articulador, cuyo desfasamiento interior libera a los muros existentes de la responsabilidad estructural, genera un nuevo espacio intersticial de diálogo entre patrimonio e intervención. A la vez, permite filtrar la luz natural indirecta, confinando térmicamente el interior y brindando soporte al despliegue de una de las colecciones de bebidas artesanales más grande del país.

Independientemente de que el Restaurante Ixi’im es por la naturaleza de su actividad principal un cúmulo de sabores y una experiencia única para el paladar, la estrategia general de intervención contempla un marco que modifica los límites visuales y táctiles.

Mediante el desfase de la estructura portante hacia el interior del espacio, lo antiguos muros de la casa de máquinas se pueden ver pero no tocar, creando una tensión en este espacio amortiguador de épocas, pero también amortiguador de sensaciones, de temperatura, de ruido. El visitante puede “sentir” la historia del edificio pero sin poder tocarla. 

Producidas por la última cordelería activa de Yucatán, las sogas o cuerdas de henequén suspendidas al interior, además de cumplir la función de amortiguador acústico entre los comensales, son testigos del material que dio origen al edificio.

La secuencia espacial permite transitar entre épocas, al rematar con la adición contemporánea, cuya integración física y visual con la plaza principal y sus componentes, cerrando un ciclo de respeto y pertenencia. Este espacio brinda la oportunidad de reencontrarse con el viento, la temperatura, los sonidos de la selva yucateca y sus texturas.

El Restaurante Ixi’im es una pieza cuya dependencia del contexto es tal que no se puede replicar en ningún otro lugar.

Durante la visita existe un aspecto que destaca en el sentido olfativo: los muros antiguos de piedra albergan la colección de botellas de tequila más grande del mundo, más de tres mil botellas brindan un aroma que en combinación con la gastronomía, las sogas de henequén, la humedad de la piedra y los acabados en madera, genera una combinación única que quedará grabada en la mente del visitante.

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